lunes, 12 de septiembre de 2011

EL MANSO RESFRÍO

Extender lo cotidiano al punto que nadie le importa, solo a mi y está bitácora que para ello fue confeccionada. Ayer, antes de ayer y desde el viernes pasado 09 de septiembre, casi muero de resfrío. Si no me equivoco, desde el miércoles comencé con las sospechas, seguí, me mantuve firme, así había sido mi historia, siempre había mantenido aquella actitud mental de buscar estar por sobre los síntomas, siempre sostuve que la salud en primer lugar pasa por aquella fortaleza. Desde aquella postura, creo y sin exagerar, estuve cerca de 7 u 8 años sin resfriarme.

En la universidad, la vida retratada por Raskolnikof en parte, era mi escenario y el de alguno de mis amigos. Supongo que cuando vives en climas fríos y húmedos te conviertes en una bacteria como todo lo que te rodea; ni los virus tenían las bolas de abordarnos, bien por mi. 

Ahora ya no es así, lo que ayer fue una cualidad hoy me emputece. El maldito hábito del hombre de acostumbrarse a su ambiente. El escenario ahora es distinto, hay fuego, hay fuego en la casa, leña, calor, abrigo; mi vida gira en temperaturas que oscilan entre los 15 a los 22 grados y es una patudez que me pasa la cuenta. En los últimos dos años creo sumar tres resfríos. Un amigo me dice que me preocupe de los años, lo mando a la mierda pero quizás tenga razón.

El viernes último, llegué a la casa con un ataque de cuerpo, celularlmente y severamente dañado; una gripe tremenda me golpeaba el bajo vientre, me empujó al baño hasta el punto del vómito por las convulsiones de la tos, me molesté conmigo y por no poder activar mi defensa mental, expulsar la enfermedad solo con las ganas, como antes creía hacerlo. 8 pm a la cama, con temblores y escalofríos, un estiércol de 70 kilos extendido y exiliado en otros espacios de la casa. Comprensible, la Ema se protege, hasta donde se puede.

Sábado por la mañana, algo, algo, aaalgo mejor, siendo criterioso y haciendo una revisión detenida se podía establecer alguna mejoría. Viví como pude ese día, tampoco era de morirse todo. Pero por la noche sucedió, Ema entró en fiebre, yo su responsable, Felicitaciones weon...!. Fue una noche horrible, peor que la anterior y que muchas de mi vida... Al menos, luego y con el resguardo de tener una hija fuerte que fue capaz de expulsar el sufrimiento con sudor, me quedó el consuelo de que en algún futuro, en algún momento le diré a mi hija que su padre, fue la primera persona que la enfermó, y creo que estará bien que así haya sido. Todo guarda significancia.

Hoy es lunes, ya estoy mejor, mi hija me supera...

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