miércoles, 14 de septiembre de 2011

SOL, ESTÁS

Al mes de septiembre puedo hacerle todos los reparos del mundo, todos los reparos y rencillas personales que con él me enfrentan, cuando de chilenidad se trata y ese tipo de cosas. Sin embargo me supera el reconocimiento de que se trata de un mes especial, un mes distinto. Si le guardo algo de cariño es por mi recuerdo de infancia, de mi etapa en la enseñanza básica, cuando existía la Cancha del Ferro, (de la cual espero algún día poder escribir). De cuando estábamos de vacaciones en esta fecha, con mis amigos nos levantábamos temprano, mañanas cálidas, de sol, temprano encumbrábamos volantines; particularmente recuerdo aquellos instantes, aquél acto como una terapia, el sol tibio, los juegos, las pichangas.

20 años de aquello, septiembre se mantiene tal cual, su clima pareciera ser el mismo, le da la bienvenida a un nuevo aire, basta a veces sentir y recordar para ver que septiembre siempre tendrá ese viento y ese sol. El contexto es lo que se ha modificado de manera brutal, los espacios y los ritos ya sólo parecen figuras débiles de aquella época. No soy un fundamentalista de los tiempos, a cada uno le respeto sus particularidades.

Fue buena época aquella, la de hartos amigos, la de tu grupo de amigos con los que jugábamos a la pelota a las polcas al volantin el emboke los petardos las chispitas al trompo, donde me sentía el mejor, a caminar, correr, recorrer, tomar una bebida juntos, saltar los carros del tren, subir la copa, patear a la copa, todo aquello me trae el sol de septiembre.

Hoy en la mañana, su luz y su sol, me hicieron sentir que lo peor de un invierno particularmente largo y lluvioso, ya había pasado, a partir de septiembre sube el ánimo. Eso me gusta en el día de hoy. Puedo seguir lloviendo unos días más, cosa habitual, pero lo peor ya pasó.... pronto, saldremos a caminar juntos hija, el sol está.

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