lunes, 28 de noviembre de 2011

Han pasado días y semanas

Hermosa, han pasado días y semanas; he dejado de darle al teclado en tu nombre, me he dedicado a unir letras para otras canciones, de todas formas ninguna gloriosa a tu manera, pero acá estamos, la idea es no perderse.

Sigues grande y creciendo.  Hace un par de semanas con tu madre asistimos a una fiesta, fue extraña para ambos aunque por distintos motivos. Compartí mesa con seres desagradables y extraño fue para tu madre verme en esa jornada con cara desagradable, desmotivado, pero bueno, una vez, una fiesta y se acaba. Sin embargo nos unías tu. Nuevamente nos diste permiso de salir y te quedaste como la más grande, en casa de la señora Silvia, te portaste un 7 nuevamente; nos sorprende y alegra ver como te das a la vida, a la gente, con la naciente oportunidad de darles a todos su chance de sentir y vivir el amor que entregas, en eso no pones reparos, y ahí surge una nueva enseñanza, que busca asimilar día a día, cuesta. Es una de las cosas más hermosa que aprendo contigo, la gente conoce aquél síndrome como: "Livianita de sangre" y ya lo creo.

Nosotros en estas semanas con tu madre hemos pasado por momentos difíciles, y no lo digo en el tono de compartir una experiencia complicada debiendo enfrentarla juntos, no, no lo digo en ese tono, porque creo que cualquier cosa que enfrentemos juntos, su complejidad se hace del porte de una bota. Fue simple, nos peleamos; eso junto a mi excitable orgullo me obligó quedar un par de días donde mi madre. Luego de aquello y una caída brutal que le quitó todo el ego a tu madre, las cosas mejoraron, como parece estamos sabiendo mejorarlas, es complejo pero el tiempo y la intuición ayudan. (aclaración: Tu madre, un lunes por la tarde se fue al suelo de manera violenta ayudada por un alumno. Hematomas, rasmillones y una cara de tomate colorada, fue el primer saldo de la caida. Luego fue llevada a la mutual de seguridad, dos días de reposo; la fui a buscar a Perquenco, un par de palabras por el camino, la compasión de la caída, y la intuición que te comentaba anteriormente, dieron paso a la reconciliación).

Estamos aún en noviembre, queda su cola (como diríamos con Felipe), pero diciembre se asoma con fuerza; no fue capaz de esperar la siguiente semana, comienza este jueves, y con él, una serie de acciones caritativas bastante financiadas por la mentira, por el dogma solidario de este país. Creo que este país tiene muy poco de solidario, de verdad, y los pequeños ghettos solidarios, siento, surgen a partir de un convencimiento artificial y necesario para pertenecer a esta faja de tierra, porque nos dicen. Al diablo con ello. Hay que encontrar y actuar en solidaridad desde la solidaridad; creo ese es el problema, la solidaridad fue cubierta de un relleno artificial y vacuo. La solidaridad hoy en día en este país es de mentira, si se actúa en tal dirección, siento se hace a partir de la observación de terceros. Como sea, este mes comienza la "Teletón" y la navidad, vaya cosa.

El último párrafo fue sólo para puntualizar una fecha, su extensión es un arrebato. Seguiremos en una nueva oportunidad.... 

viernes, 4 de noviembre de 2011

YO, ELLA Y TU

YO, seguía como siempre, habituándome a lo habitual, arrollando mi cuerpo a sus escasos márgenes. Ante todo creo ser un sujeto de 5 cuadras; mi radio de movimiento no escapa a ese límite, ahora.

Es normal que tenga que asumir el viaje donde sus padres de tanto en vez a lo largo del año, la separación puesta desde ésa perspectiva está bien y en cierta forma saludable. Respetar aquellos contornos que dibujan los detalles de quienes somos es una decisión que compartimos del primer momento, conociendo nuestras familias y todo lo que hay en ella.

De este modo sumo una nueva semana conmigo mismo, y cuando me encuentro, a veces me abrumo, me sumo expectativas y luego muy poco de ello. Creí hacer siete veces más cosas de las que hice. No sé, a veces pienso que la organización tiene sentido, al menos si contrasto los dibujos que alguna vez vi en la pizarra con mi realidad. Tal vez hecho de menos, me muevo menos sin ustedes, no veo propósitos y me conformo con un suspiro, una visita, un a llamada una cerveza, pasó el día.

Como figurillas de colección, cada uno vivió esta semana por separado; una familia fraccionada para ver qué pasa...

ELLA. Hermosa y tremenda, inteligente y total. En Santiago a tener un encuentro con la pasión inmaterial, a recorrer y acercar con sus manos, a hombres y mujeres, todos autores y arquitectos de otras vidas, de aquellas que buscamos acercarnos con nuestra materialidad concreta, a veces. La Feria del Libro otra vez le abrió la puerta a la fantasía, a gozar como bebe con sus colores. Me alegré mucho porque me comentó que había aprendido cosas muy buenas, y yo sé que lo bueno de ello, es que serán sus alumnos los beneficiados. Porque así es ella; activa en lo importante, motivada y entregada.

Pero también sé que fue extraño para ELLA. La separación física fue absoluta como única vez. Imagino que hay algo de vértigo en aquella sensación, pero estaba bien sentir vértigo y otras cosas, estamos hablando del espacio de cada uno como en mucho tiempo no lo conocíamos. Un sour por la noche y a disfrutar de un nuevo día imagino. De todas formas el viaje será más próximo y la vida comienza a retomar su articulación familiar.

TU eres una grandota enamorada. Nos dejaste partir sabiendo quien eres en este espacio. Con tus abuelos no habría problema. Por primera vez no nos dibujamos en tus ojos y tu primera independencia ya fue marcada. Fue una semana distinta para todos y si gustas de los detalles, te puedo informar que el miércoles 02 de noviembre del año 2011 fuiste una Ema Bravo Torres sola en este mundo. Me alegro mucho por ti, veo feliz como vas creciendo, como vas siendo, luces hermosa en todo lo que haces.

El sábado 05 de noviembre de ese mismo año, te fui a  buscar junto a mi madre, tu otra abuela que aún espera puedas despertar en sus ojos, o los tuyos en el de ella. Sé que tendrás el tiempo de conocerla y amarla como ella lo hace y te contempla. A diferencia de la semana... esa vez, ese sábado, nuevamente fuimos todos, la familia que somos, pequeña y fuerte, YO, ELLA Y TU.-

miércoles, 12 de octubre de 2011

CHILENOS EN UN GRITO Y DESESPERO


Quisiera dedicar estas líneas, a ti. Juntos de manera involuntaria y fantasiosa fuimos creando el vínculo. Está bien, algunos dirán que fue mi acto pernicioso hacia un camino que nunca se sabe donde acaba, al menos en cuanto fútbol, que es a lo que me remito en estas líneas.

A veces me tuerzo intentando saber si soy o no un fanático del fútbol. Lo que sé es que me gusta verlo, me gusta mirar los partidos del colo y de la selección; aunque mirar no corresponde que lo diga. Lo disfruto en su sentido máximo; me gusta por sobre las noticias y ciertas personas y la razón es simple, entrega. Durante los minutos que corre la bola y si el partido guarda relevancia, tienes 90 minutos de emoción pura en dirección a todos sus límites, si los buscas. Desde saltar como monos y fundirse en abrazos en donde nadie se cuestiona nada, son 90 minutos que tienes ahí, para ti. Algunos nublan sus ojos con expectativas de resultado; guango digo cuando me importa un carajo el resultado si incluso la pena es un estado que nos debe llegar. Siempre trato de sostener que nos entreguemos a la emoción y disfrutemos su desarrollo, por supuesto que ganar te deja otro sabor y es cuando un partido dura más de 90 minutos.

Chile – México. Quiero que sepas que fue el primer partido que vimos juntos, la familia, los tres. Tu rutina nos pronosticaba la posibilidad de ver el encuentro mientras caías en sueño. No tuviste voluntad para hacerlo y diste un espectaculo como el de los hinchas en Mendoza. El partido por iniciar, un drama en ciernes pero tu antes que todo. Karina me ayudó y te tuvo mientras yo acomodaba mi cuerpo con lo necesario para llegar a otros puertos. Comienza el partido y yo dentro de él. Poroto, te portaste un 7. Seguro mi show frente a la pantalla ayudó mucho a que te divirtIeras con este individuo que las hacía de muñeco de goma con chicharra. Nos reimos mucho y fue nuestro primer partido juntos, hasta el minuto has sido mi 1/2 cavala, no me atrevo a dotarte de una garantia total en este aspecto. Ese día la selección ganó 2-1, un buen resultado cuando se habla de triunfo.

Ayer fuimos donde la Katy a ver el mentado Chile - Perú. El primer tiempo descansaste, preparándote para lo venía. La última vez en esa casa no hubo TV Plasma de mil pulgadas que contuviera la mala actuación de la selección frente a Argentina; una casa con olor a yeta, pero con méritos para una nueva oportunidad, esa oportunidad fuiste tu. Minuto 35 y abriste los ojos, el score marcaba 2-0 a favor de los nacionales, el tema resultaba bien y tu continuabas derrochando suerte, - "Que buen partido el de la selección", comentaron todos al siguiente día - En el segundo tiempo te nos sumaste con todo; los colores rojos y blancos moviéndose de un lado a otro de la pantalla, te parecía lo total del momento... Se manda una patriada Medel y gooooooolaaaaaaaaaaaazoooooooooooooooooooo, pero golaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazoooooooooooooooooooooooo, como relatan. Si con el grito y el salto de todos lloraste, déjame decirte que estoy seguro no fuiste la única persona que lloró luego de aquél tanto; cuantas lágrimas soltaron esa joyita, la tuya sumaba.

Asimismo ocurrió con otros golpes y otras situaciones del equipo, tu llanto lo justificaba todo, estaba lleno de sentido y seguro contigo lo compartían muchas personas. Al final, y como buen final, juntos una vez más disfrutamos de un triunfo; nos tocó la mejor mano esta vez.

sábado, 1 de octubre de 2011

LA VIDA GRATIS

Ayer fue viernes 30 de septiembre, el último día que cierra el ciclo de septiembre y sus colores de fragmentación  roja y patriótica. Junto con aquél antecedente de que sea viernes y último día de este mes, lo que lo hizo especial fue la historia amarrada a él.

Ayer me encontré con Enrique, en rigor no me encontré con él, lo busqué; necesitaba me ayudara con  algunos favores.

Enrique es aquella persona que todos tenemos y recordamos, algunos son presentes, otros un pasado lejano y distante, de acuerdo a su historia también puede ser un mal recuerdo. En fin. Enrique fue el primer gran amigo de la infancia, con aquél que compartía la aventura de descubrir la tierra y el aire, la amistad y la comida, de aquellas amistades hermanables sólidas y fundidas, miembro de la familia. Mi pandilla empezaba con el. Creo que la amistad surgió muy temprano en la básica; guardo como referente clave el mundial de Italia ´90. Mi primer mundial con los ojos abiertos, en rigor nuestro mundial; mientras él se creía Walter Zenga, yo alucinaba (en realidad mientras pateaba un balón yo era) Vincenzo Scifo o George Hagi.




Mis paseos familiares eran sus paseos familiares. Don Pedro, el papá de Enrique siempre lo he conocido mecánico, de la vieja guardia, mecánico y futbolero. En su casa tenía a la Cacharra, un Ford de los años 30 creo, (nunca he sido bueno para esos registros), para nosotros una nave y centro de operaciones de cualquier juego que iniciábamos; la cacharra ocupaba un espacio y lo mejor de todo, era que esa fantasmal  y fantástica nave, funcionaba y en ella viví mis primeros paseos en un vehiculo.

Recuerdo un día especial, un día de verano, un fin de semana. Enrique toca la ventana que da al dormitorio de la casa en que vivía en aquellos años. Como era habitual en muchas ocasiones, ese día su familia iría de paseo al campo y me vienen a buscar para llevarme. Pulento, como superar la felicidad de despertar con aquella invitación, "te levantas por el aire" decía mi madre.

En aquella mañana de aventura infantil, recuerdo que íbamos Enrique, yo, Camilo (hermano mayor de Enrique),  el Cachula y los grandes. Una vez en el  lugar una de las primeras cosas que hicimos fue salir a recorrerlo, a olerlo, como cachorros nuevos supongo. Bajo esa inspiración fuimos subiendo la ladera de un cerro. Un cerro como varios y cualquiera que se ubican en las riberas de un río. En este, subíamos por sus senderos hasta llegar al punto más alto. En su arquitectura natural, notamos que dos metros más abajo nuestro y paralelo a nuestro camino, había otro sendero que se distanciaba por unos escasos 30 cms de la quebrada del cerro; osados y semi-tarados, decidimos bajar a ver que tal era avanzar por el lugar... unos cuantos metros bastó para notar su peligro, de esa manera resolvimos regresar a una tierra más firme y menos vertiginosa....Subimos a nuestro anterior camino.

La aventura de esta historia no está en los aspecto clásicos de la exploración infantil, tiene que ver con Indiana Jones a lo menos. Mientras subíamos de aquél vertiginoso sendero al otro que estaba unos metros más arriba, no tomé la precaución (y es aquí donde tomo todo el protagonismo de esta historia), que su trayecto estaba lleno de hojas de pino seco. Quien tenga una apreciación mínimo de lo que ello implica, sabrá entender que aquellas hojas, lineales y cafés, son un verdadero jabón para el terreno; luego de tres o cuatro pasos trastabillo y mi abdomen directo al suelo, luego la inercia del golpe ayudado por aquellas hojas me hace a avanzar sin esperanzas de detenerme al abismo total... en el trayecto de forma desesperada intento tomarme de una mata de cardo, sólo consigo sacarla de cuajo y romperme la mano... al siguiente segundo, mi cuerpo se fue en caída libre de una altura de unos 35 metros; lo siguiente fue sentir mi cuerpo sumergido en  el agua y la suerte (una primera suerte) fue que justo aquella orilla, la única de un río, tenía una profundidad suficiente para cubrir mi cuerpo... la otras suertes fueron, caer justo en medio de dos rocas gigantes que seguro me aguardaban para hacer de mi cuerpo un salsa trémula. Quedé paralizado y aferrado a la orilla, del otro extremo miraba como dos personas miraban boquiabiertos la pirueta involuntaria. Aún no sabía nadar. Peor.

A los minutos, veo que don Pedro llego a mi auxilio, me saca del lugar y yo sin palabras. "No miras hacia arriba, no mires para arriba" me gritaba... buscando con ello que yo no entrara en shock al ver del lugar que había caída. Lo cierto es que estaba lejos de eso, aún no lograba entender del todo que había ocurrido, no sentía miedo ni nada, sólo quería definir la altura de la cual había caído, tal vez para presumir luego, que se yo, cosas de niños.

Lo siguiente fue llegar donde los tíos, la tía Edy que me preparó un agua de perra o un menjunje para que me calmara (estaban de verdad asustados, salvo yo, ahora con ganas de ir a jugar a la pelota). Luego de ello recuerdo que dormí, dormí y dormí y algo comí el resto del día. Del tema jamás se volvió a hablar y yo nunca le dije de esto a mi madre... aún hoy creo, pero ya es por olvido.

Mientras esperábamos el turno para pasar el auto a la revisión técnica, Enrique me recordó el episodio y apuntó un silo que estaba en frente de nosotros..."De una weá como esa te caíste mas o menos. Nosotros prensábamos que te habías muerto", me señaló.

Los recuerdos que salen cuando se juntan dos amigos, que tuvieron una ausencia de su amistad por más de 15 años.

Luego le comenté el episodio a Felipe, le dije. "Weon, de verdad de ahí en adelante mi vida es gratis".-

martes, 20 de septiembre de 2011

YA PASÓ EL 18


Hoy es martes 20 de septiembre. Lo que habitualmente se denomina como celebraciones populares ya quedaron atrás, creo, al menos en su manifestación evidente. Para mi este 18, así como muchos de la última parte de mi vida, adquirió una importancia igual a 0. Peor, 0 sería positivo, al menos implicaría una indiferencia voluntaria, una decisión triunfante por todo lo que me aparte de la fecha. Sin embargo y como consecuencia de mi laburo, me tocó la penosa tarea de trabajar en la festividad esta.

En la ciudad de Victoria se desarrolló una actividad denominada “Feria de las Tradiciones”. Explico: El evento surge como la única alternativa 18era en la comuna, luego que hace unos cuantos años, 5 o 6 tal vez, en las tradicionales ramadas, una guardiana del orden y el poder, (carabinera), fue atacada por sobrevivientes de un esquema social desigual (patos malos, en su denominación clásica y arcaica), rompiéndole la dentadura de un certero golpe de piedra en el rostro. Como resultado, a parte de una vida con dientes artificiales por parte de la uniformada, el municipio tomó la decisión de no realizar más ramadas  en la comuna, sustituyéndolas por esta “Feria de las Tradiciones”. Para la familia pareciera ser un espacio ideal. Cerca de 100 stand de comidas y artesanías se reúnen en un recinto (que es de los milicos a todo esto), y esto es acompañado por juegos tradicionales y presentaciones de grupos musicales en un escenario. Bueno, el domingo 18 fue mi responsabilidad y estar a cargo de la producción del evento. Perdí con ello la oportunidad de acelerar mi cuerpo en un partido de fútbol programado con los chicos (un día hablaré también de ellos), por estar ahí, trabajando para la animosidad de la gente. El lunes fue una historia parecida, pero ya con un relajo total de todos….

Hoy es martes, de cierta forma esta celebración la pasé por el lado, mi quiebre de cintura logró quitarse un hombre de encima en mitad de cancha, pero me arrebataron el balón un domingo. No importa, conservé la tranquilidad, al menos si de pega se trata esta salió bien… el tema es, para quién salió bien?. Se cuentan las ganás y las perdías, como decía un amigo.

Ya pasó el 18 y ya es 20... significa algún consuelo?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

SOL, ESTÁS

Al mes de septiembre puedo hacerle todos los reparos del mundo, todos los reparos y rencillas personales que con él me enfrentan, cuando de chilenidad se trata y ese tipo de cosas. Sin embargo me supera el reconocimiento de que se trata de un mes especial, un mes distinto. Si le guardo algo de cariño es por mi recuerdo de infancia, de mi etapa en la enseñanza básica, cuando existía la Cancha del Ferro, (de la cual espero algún día poder escribir). De cuando estábamos de vacaciones en esta fecha, con mis amigos nos levantábamos temprano, mañanas cálidas, de sol, temprano encumbrábamos volantines; particularmente recuerdo aquellos instantes, aquél acto como una terapia, el sol tibio, los juegos, las pichangas.

20 años de aquello, septiembre se mantiene tal cual, su clima pareciera ser el mismo, le da la bienvenida a un nuevo aire, basta a veces sentir y recordar para ver que septiembre siempre tendrá ese viento y ese sol. El contexto es lo que se ha modificado de manera brutal, los espacios y los ritos ya sólo parecen figuras débiles de aquella época. No soy un fundamentalista de los tiempos, a cada uno le respeto sus particularidades.

Fue buena época aquella, la de hartos amigos, la de tu grupo de amigos con los que jugábamos a la pelota a las polcas al volantin el emboke los petardos las chispitas al trompo, donde me sentía el mejor, a caminar, correr, recorrer, tomar una bebida juntos, saltar los carros del tren, subir la copa, patear a la copa, todo aquello me trae el sol de septiembre.

Hoy en la mañana, su luz y su sol, me hicieron sentir que lo peor de un invierno particularmente largo y lluvioso, ya había pasado, a partir de septiembre sube el ánimo. Eso me gusta en el día de hoy. Puedo seguir lloviendo unos días más, cosa habitual, pero lo peor ya pasó.... pronto, saldremos a caminar juntos hija, el sol está.

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL MANSO RESFRÍO

Extender lo cotidiano al punto que nadie le importa, solo a mi y está bitácora que para ello fue confeccionada. Ayer, antes de ayer y desde el viernes pasado 09 de septiembre, casi muero de resfrío. Si no me equivoco, desde el miércoles comencé con las sospechas, seguí, me mantuve firme, así había sido mi historia, siempre había mantenido aquella actitud mental de buscar estar por sobre los síntomas, siempre sostuve que la salud en primer lugar pasa por aquella fortaleza. Desde aquella postura, creo y sin exagerar, estuve cerca de 7 u 8 años sin resfriarme.

En la universidad, la vida retratada por Raskolnikof en parte, era mi escenario y el de alguno de mis amigos. Supongo que cuando vives en climas fríos y húmedos te conviertes en una bacteria como todo lo que te rodea; ni los virus tenían las bolas de abordarnos, bien por mi. 

Ahora ya no es así, lo que ayer fue una cualidad hoy me emputece. El maldito hábito del hombre de acostumbrarse a su ambiente. El escenario ahora es distinto, hay fuego, hay fuego en la casa, leña, calor, abrigo; mi vida gira en temperaturas que oscilan entre los 15 a los 22 grados y es una patudez que me pasa la cuenta. En los últimos dos años creo sumar tres resfríos. Un amigo me dice que me preocupe de los años, lo mando a la mierda pero quizás tenga razón.

El viernes último, llegué a la casa con un ataque de cuerpo, celularlmente y severamente dañado; una gripe tremenda me golpeaba el bajo vientre, me empujó al baño hasta el punto del vómito por las convulsiones de la tos, me molesté conmigo y por no poder activar mi defensa mental, expulsar la enfermedad solo con las ganas, como antes creía hacerlo. 8 pm a la cama, con temblores y escalofríos, un estiércol de 70 kilos extendido y exiliado en otros espacios de la casa. Comprensible, la Ema se protege, hasta donde se puede.

Sábado por la mañana, algo, algo, aaalgo mejor, siendo criterioso y haciendo una revisión detenida se podía establecer alguna mejoría. Viví como pude ese día, tampoco era de morirse todo. Pero por la noche sucedió, Ema entró en fiebre, yo su responsable, Felicitaciones weon...!. Fue una noche horrible, peor que la anterior y que muchas de mi vida... Al menos, luego y con el resguardo de tener una hija fuerte que fue capaz de expulsar el sufrimiento con sudor, me quedó el consuelo de que en algún futuro, en algún momento le diré a mi hija que su padre, fue la primera persona que la enfermó, y creo que estará bien que así haya sido. Todo guarda significancia.

Hoy es lunes, ya estoy mejor, mi hija me supera...