miércoles, 12 de octubre de 2011

CHILENOS EN UN GRITO Y DESESPERO


Quisiera dedicar estas líneas, a ti. Juntos de manera involuntaria y fantasiosa fuimos creando el vínculo. Está bien, algunos dirán que fue mi acto pernicioso hacia un camino que nunca se sabe donde acaba, al menos en cuanto fútbol, que es a lo que me remito en estas líneas.

A veces me tuerzo intentando saber si soy o no un fanático del fútbol. Lo que sé es que me gusta verlo, me gusta mirar los partidos del colo y de la selección; aunque mirar no corresponde que lo diga. Lo disfruto en su sentido máximo; me gusta por sobre las noticias y ciertas personas y la razón es simple, entrega. Durante los minutos que corre la bola y si el partido guarda relevancia, tienes 90 minutos de emoción pura en dirección a todos sus límites, si los buscas. Desde saltar como monos y fundirse en abrazos en donde nadie se cuestiona nada, son 90 minutos que tienes ahí, para ti. Algunos nublan sus ojos con expectativas de resultado; guango digo cuando me importa un carajo el resultado si incluso la pena es un estado que nos debe llegar. Siempre trato de sostener que nos entreguemos a la emoción y disfrutemos su desarrollo, por supuesto que ganar te deja otro sabor y es cuando un partido dura más de 90 minutos.

Chile – México. Quiero que sepas que fue el primer partido que vimos juntos, la familia, los tres. Tu rutina nos pronosticaba la posibilidad de ver el encuentro mientras caías en sueño. No tuviste voluntad para hacerlo y diste un espectaculo como el de los hinchas en Mendoza. El partido por iniciar, un drama en ciernes pero tu antes que todo. Karina me ayudó y te tuvo mientras yo acomodaba mi cuerpo con lo necesario para llegar a otros puertos. Comienza el partido y yo dentro de él. Poroto, te portaste un 7. Seguro mi show frente a la pantalla ayudó mucho a que te divirtIeras con este individuo que las hacía de muñeco de goma con chicharra. Nos reimos mucho y fue nuestro primer partido juntos, hasta el minuto has sido mi 1/2 cavala, no me atrevo a dotarte de una garantia total en este aspecto. Ese día la selección ganó 2-1, un buen resultado cuando se habla de triunfo.

Ayer fuimos donde la Katy a ver el mentado Chile - Perú. El primer tiempo descansaste, preparándote para lo venía. La última vez en esa casa no hubo TV Plasma de mil pulgadas que contuviera la mala actuación de la selección frente a Argentina; una casa con olor a yeta, pero con méritos para una nueva oportunidad, esa oportunidad fuiste tu. Minuto 35 y abriste los ojos, el score marcaba 2-0 a favor de los nacionales, el tema resultaba bien y tu continuabas derrochando suerte, - "Que buen partido el de la selección", comentaron todos al siguiente día - En el segundo tiempo te nos sumaste con todo; los colores rojos y blancos moviéndose de un lado a otro de la pantalla, te parecía lo total del momento... Se manda una patriada Medel y gooooooolaaaaaaaaaaaazoooooooooooooooooooo, pero golaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazoooooooooooooooooooooooo, como relatan. Si con el grito y el salto de todos lloraste, déjame decirte que estoy seguro no fuiste la única persona que lloró luego de aquél tanto; cuantas lágrimas soltaron esa joyita, la tuya sumaba.

Asimismo ocurrió con otros golpes y otras situaciones del equipo, tu llanto lo justificaba todo, estaba lleno de sentido y seguro contigo lo compartían muchas personas. Al final, y como buen final, juntos una vez más disfrutamos de un triunfo; nos tocó la mejor mano esta vez.

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